Gran final del certamen taurino “Alfarero de Plata” en Villaseca de la Sagra

Gran final del certamen taurino “Alfarero de Plata” en Villaseca de la Sagra. El pasado domingo 3 de julio se celebró en la plaza de toros “La Sagra” de Villaseca de la Sagra la gran final del VIII certamen taurino “Alfarero de Plata” organizado por el ayuntamiento del municipio.

Con una gran animación en los poblados tendidos de la plaza se cerraba un fin de semana totalmente taurino en que además de esta novillada final también se celebraron un concurso de recortes y un encierro.

Triunfo en una valorada plaza

Con la presencia en el palco de numerosas autoridades, con el alcalde Jesús Hijosa y otras autoridades de municipios vecinos como la alcaldesa de Mocejón, María Concepción Cedillo. Acompañaba al alcalde de Villaseca en el palco el presidente regional del PP, Paco Núñez.

Tres novilleros se aferraban al sueño del gran triunfo en esta valorada plaza y seis astados de la ganadería del Conde de Mayalde eran el obstáculo que les separaba de ese sueño.

Losana, Barroso y Chicharro

El segundo espada del cartel era Miguel Losana que dejó escapar un gran segundo toro, que dio la vuelta al ruedo entre los aplausos del público, y tibias palamas para el novillero y en el quinto poco pudo hacer y volvió a escuchar algunas palmas.

El tercero en salir al ruedo fue Tristán Barroso, con una gran faena a su primero en el que la espada le privó de un mayor premio, y aunque hubo petición, recibió una ovación y dio la vuelta al ruedo, algo que se repetiría en el que cerraba la tarde en el que una vez más la suerte final le privó de desorejar al novillo.

Y el primer espada del cartel, Alejandro Chicharro, con una gran faena al primero de la tarde, se dejó en la suerte final las posibilidades de algo más que la petición y la ovación que escuchó de los tendidos.

A hombros por la puerta grande

Pero el cuarto de los novillos, todos con una gran presentación y con gran juego y nobleza para los novilleros, ese cuarto de nombre Chorlito, le permitió lucir su arte a Chicharro, quizá menos que en el primero, pero la primorosa estocada con que cerró su faena, le otorgó el gran triunfo, cortando las dos orejas del novillo, dando su vuelta entre una ovación constante y saliendo a hombros por la puerta grande de esta considerada plaza.