La agricultura en La Sagra, tiempos difíciles, tiempos de cambio

Hablamos con Ángel Magán, la voz de muchos de los agricultores de La Sagra, que nos expone la complicada situación por la que atraviesa la agricultura en La sagra y analiza el presente y futuro del sector, sin aparente relevo generacional, pero con proyectos en lanzamiento como el parque agrario para nuestra comarca o las plantas fotovoltaicas.

Ángel lleva toda la vida dedicada a trabajar sus campos al igual que su familia en generaciones anteriores y ahora tantos años después, él al igual que otros muchos “trabajadores del campo” se encuentran con la disyuntiva de ¿Qué hacer para poder vivir del campo?

¿Cuál es el verdadero problema del campo, porque ya no podéis vivir de ello?
El gran problema son los precios, es un tema repetitivo, pero seguimos reclamando unos precios justos para nuestros productos. No puede ser que a los que hacemos el trabajo nos lleguen prácticamente unos céntimos de cada kilo que producimos siendo posteriormente un precio de venta muchísimo más alto.
Nosotros corremos con los riesgos, especialmente en esta zona que es de cultivo de cereales y legumbres, dependemos de la climatología, si sale un año malo y recogemos muchos menos kilos perdemos nuestro trabajo puesto que el precio al que nos pagan a nosotros sigue siendo el mismo y en años buenos incluso bajan aún más los precios.

Pero ¿Por qué sube todo en la vida en general y sin embargo vuestros precios no suben?
Sinceramente y sin tapujos creo que es un tema de la “bolsa de la compra” de todo el país, me explico, nuestros productos son de primera necesidad, si suben el precio al que nos pagan esto repercutiría notablemente en el IPC y este índice no es bueno para el gobierno puesto que dispararía la inflación y de forma muy sensible en productos que todos necesitamos como la harina, el maíz, el pan, etc.

Para compensar a los agricultores siempre se habla de la PAC como la solución. ¿Es así?
Efectivamente es una medida que proviene de fondos europeos y nos ayuda, pero aún con esta medida no es suficiente puesto que los ingresos que se pueden conseguir a través de ella aun sumándolos al trabajo y las ventas de nuestros productos distan mucho de que se pueda vivir realmente de la agricultura.

El precio que se paga en la PAC por hectárea cultivada es muy bajo y a ello le tenemos que sumar que en los últimos años con el ingreso de nuevos países en la Unión Europea muchos de los fondos se tienen que destinar a estos países, como es lógico, puesto que la intención de la PAC es compensar a todos los agricultores de Europa e igualarlos dentro de lo posible. Esto redunda en que a los agricultores españoles cada vez nos dan menos en los últimos años nos han bajado un 23%.

Entonces, ¿Por dónde viene la solución y que se siga trabajando el campo?
La situación es realmente complicada, porque debería venir por subir los precios a los que se nos paga, pero aun así es todo muy difícil porque en estos últimos años a nosotros también nos están subiendo los precios de los productos que nosotros necesitamos para llevar a cabo el cultivo como pueden ser los abonos, el gasoil o las herramientas de trabajo. Por poner un ejemplo el gasoil agrícola ha subido un 100% este año respecto al pasado al igual que el abono y sin embargo nosotros cobramos lo mismo.

Le tenemos que sumar a todo esto que este sector no tiene relevo generacional, los hijos de los agricultores tienen claro que no se puede vivir de ser agricultor porque los salarios no dan para ello.

Con este escenario, ¿Qué se puede plantear, por donde pasa el futuro?
Hay varias posibilidades, como la agricultura ecológica, la diversificación de cultivos, o los parques fotovoltaicos.

En mi opinión a corto plazo creo que la solución pasa por la instalación de plantas fotovoltaicas que pueden ayudar a los agricultores a tener ingresos alternativos al propio cultivo. Se que es un tema controvertido porque muchos piensan que las placas voltaicas son excluyentes con el cultivo, pero yo creo que pueden convivir perfectamente y además de una forma ecológica y sostenible e incluso llegar a ser un atractivo turístico si se plantea de una manera ordenada y respetuosa con el medio ambiente y las tierras agrícolas.

Aquí en Pantoja estamos con un proyecto para la instalación de 4 parques fotovoltaicos con una planificación ordenada y coordinada entre los propios agricultores, el ayuntamiento y la empresa instaladora poniendo los límites suficientes a estas implantaciones para que convivan con las tierras de trabajo.

Con este sistema pienso que nos beneficiaremos todos, los agricultores recibirán ingresos añadidos por el arrendamiento de las tierras y recibirán un porcentaje económico de la producción, el ayuntamiento recibiría sus correspondientes tasas anuales de las empresas y las empresas consiguen un lugar perfecto para desarrollar su negocio.

Al mismo tiempo esto generaría mayor actividad en Pantoja y alrededores, puestos de trabajo, viviendas nuevas, comercios, un nuevo movimiento industrial para la comarca.

Evidentemente esto no está reñido con la puesta en marcha de otros proyectos que nos ayuden como el parque agrario para una mejor productividad y desarrollo de la actividad.

¿Qué papel desempeñan las administraciones en todo esto?
Es algo fundamental, básicamente desde la parte estatal, porque es un problema que afecta a toda España. Tienen que poner en marcha planes de ayuda para el relanzamiento de la agricultura, campañas de concienciación y comunicación sobre la importancia de la agricultura como parte del sector primario y básico, tienen que ayudar con proyectos de aplicación de la nueva tecnología en el campo, formación se pueden hacer muchas cosas, pero hay que implicarse.

¿Cuál es tu fotografía del campo en los próximos años?
Siento ser pesimista al respecto, pero si continuamos con la agricultura tradicional todo pasa por el abandono de la mayor parte de las tierras de labranza. Mi generación, que ya tenemos más de 60 años, se acaba, muchos de nosotros ya cultivamos la tierra porque es herencia de nuestros abuelos y padres y lo hacemos por ese cariño, pero nuestros hijos y nietos ya no tienen ese apego y además tienen una formación personal cualificada para otras tareas y se dedicaran a ello no a la agricultura.